Lo cierto es que a principios de julio empezamos a buscar una casa-oficina grande para mudarnos. Sin buscar demasiado encontramos rápidamente la casa ideal: grande, dividible en casa y oficina, a dos cuadras de nuestra oficina actual, a media cuadra del jardín de Joaquín, cerca de mi mamá, de la municipalidad, SII, Registro Civil, doctor, providencia, la heladería favorita, y grande, grande, grande. Un poco deteriorada eso si.
Corrimos para conseguir todos los papeples exigidos por el corredor y así tener la primera opción de reserva. Pero todo se daba como reloj. Eramos los elegidos. Y como esa suerte no fuera suficiente, la dueña queríia arreglarla toda, cambiar todo y entegárnosla impecable.
La doña era genial: tipo 60 años, con el poco pelo que le quedaba colorín, cejas dibujadas a la antigua, sweater fuccia, jeans, botas de taco alto y un citroen xara amarillo. Completamente Cool y muy simpática "fíjese usted".
La casa se desocuparía el 31 de Julio así es que quedamos en juntarnos el 1 de agosto pues acotaríamos con más detalle los arreglos para poder entregárnosla el 10 de agosto.
Empecé a embalar. El tiempo siempre se hace poco para eso considerando que hay que hacerlo en el tiempo "libre", o sea, cuando uno no está haciéndolas ni de mamá, ni de dueña de casa, ni de empresaria, etc.
Ya con esto avanzado llegó el bendito día de la junta. Agarré cuaderno, huincha y lápiz para tomar medidas de cortinas, escritorio, muebles, y todo lo demás.
Llegamos a la casa y nos empezó a mostrar lo mal que s la habian entregado. Para ser sincera, asquerosa. Entonces empezó el recuento de los arreglos y la suma iba ascendiendo a millones en reparaciones...¿qué propone? -le pregunté- y ella muy suelta de cuerpo me dice "pintarla y venderla".
Plop. Nos quedamos sin casa. Insólito.
Entonces la señora pasó en un minuto de la vieja simpática a la vieja cu... loca.
Es que nadie puede.
Pero parece que cuando uno está más decepcionado y cree que está todo mal, empiezan a funcionar las máximas y de verdad se abre la ventana, y de verdad las cosas pasan por algo y de verdad que todo es para mejor.
Resultado: mismo corredor, mismo precio, la casa de en frente de esa en estado impecable, piso de parquet vitrificado precioso, dividible en casa y oficina, a dos cuadras de nuestra oficina actual, a media cuadra del jardín de Joaquín, cerca de mi mamá, de la municipalidad, SII, Registro Civil, doctor, providencia, la heladería favorita, y no tan grande como la otra pero más que suficiente.
Nos libramos de un cacho y tenemos una casa preciosa a partir de fin de mes.
Flor.


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